Alimentación
Cuando debas cambiarle el tipo de comida
(por ejemplo, de ración para cachorros a ración para adultos) no lo
hagas de golpe sino gradualmente, mezclando ambos tipos de comida y
variando la proporción de la mezcla, poco a poco, hasta el nuevo
tipo de comida.
Si un día se te antoja darle carne en vez de su ración (no te lo
aconsejo, pero tu sabrás), no se la des nunca cruda. Cuecela un
poco, al menos. Evitarás problemas digestivos por la falta de
costumbre, además de eliminar el riesgo de parásitos. Recuerda
además que la carne cruda le deja un aliento asqueroso y le provoca
ventosidades, que luego tendrás que aguantar. Y recuerda que la
próxima vez que le pongas la ración va a decir que “pa’ tí”.
Puedes darle huesos para roer, de vez en cuando (no muy a menudo). Dale huesos
grandes: la rodilla de ternera es ideal, despues de cocerla un poco
(hasta puedes aprovechar tú el caldo, para una sopa). Huesos
pequeños (de pollo, de conejo...) no se los des nunca, los astillará
y tragará casi enteros. Si no se le atraviesan en la garganta, lo
cual implicará visita al veterinario de urgencias, sufrirá después
cuando vaya a defecar.